La clave para tener éxito en el tratamiento del sobrepeso es

EL SEGUIMIENTO

Ya sabemos que no hay dietas mágicas que por sí solas consigan hacer perder peso a nuestros perros y gatos, y que una dieta veterinaria para perder peso lo que permite es una restricción segura nutricionalmente (por ser enriquecidas en todos los nutrientes y así aunque reduzcamos la cantidad mantenemos unos niveles correctos de nutrientes) y una ayuda en el manejo (favoreciendo la sensación de estar lleno por su contenido en fibra, permitiendo raciones voluminosas por su bajo contenido en calorías, por ejemplo). La dieta es una herramienta más en nuestro plan de pérdida de peso, que debe incluir el cálculo de la ración inicial y un plan de seguimiento además de apoyo en el manejo para el cuidador.

Estudios recientes observan que la falta de cumplimiento por parte del cuidador, bien sea no siguiendo las pautas que le damos o abandonando el plan antes de conseguir una buena condición corporal es la principal causa de fracaso en el tratamiento de la obesidad.

En estudios valorando el éxito de un plan de pérdida de peso se reportan entre más de un 30 y un 60% de fracaso del tratamiento (los cuidadores dejen el plan antes de completarlo). La sensación del cuidador de que el animal pasa hambre o cambios en su comportamiento pueden ser la causa de que desista y el plan no tenga éxito.  Según la experiencia de nuestros expertos esto puede acentuarse en restricciones iniciales severas, los estudios reportan usar restricciones de hasta el 60% de las necesidades energéticas del paciente en su ración inicial.

Restricciones más moderadas inicialmente (20-30%) pueden favorecer el cumplimiento aunque debemos ser conscientes y alertar al cuidador que el proceso es una cursa de fondo y los resultados los veremos a medio-largo plazo y por ello mantener un seguimiento regular es esencial.

Una vez iniciado nuestro plan de pérdida de peso, sea cual sea la restricción inicial que hayamos considerado, es imprescindible revisar al paciente y pesarle a las 3-4 semanas, idealmente veremos al paciente y cuidador en nuestro centro para hablar sobre como va, resolver dudas y dificultades que haya encontrado, etc., pero si no es posible un contacto telefónico o por videoconferencia puede ser también efectivo.

Lo más importante es mantener el contacto y explicar la evolución: si el paciente no pierde inicialmente, animaremos al cuidador, explicaremos que es normal que inicialmente hasta encontrar una ración efectiva, no veamos muchos cambios, pero que nos indica que debemos ser un poco más agresivos con la restricción, etc. Si el paciente pierde peso aunque sea por debajo de nuestro ritmo esperado, debemos felicitar al cuidador por su trabajo, explicar a qué ritmo pierde y que aunque no sea al ritmo esperado, vamos por muy buen camino y solo necesitamos ser un poco más restrictivos y un poco más de paciencia. Si el paciente pierde al ritmo adecuado debemos reconocer el buen trabajo del cuidador y mostrarle nuestro apoyo, enseñarle el ritmo de pérdida respecto nuestro objetivo para que sea consciente del éxito (ya que al principio a nivel de la condición corporal puede que no se observen cambios evidentes) y , importantísimo, quedar para un nuevo seguimiento en 3-4 semanas (el proceso no ha acabado, solo empieza).

Aunque el paciente pierda peso a un ritmo adecuado en nuestro seguimiento debemos asegurar el siguiente seguimiento del peso a las 3-4 semanas y asegurarnos de no perder el contacto.

Cómo calculamos el ritmo de pérdida semanal, cuál es nuestro objetivo cuando usamos dietas veterinarias para la obesidad y cómo ajustar la ración en cada seguimiento se resume en este algoritmo.

Déjanos tu comentario si quieres más información sobre cómo tener éxito en tus planes de pérdida de peso ;P